Últimos artículos

Antes que nada decir que no soy un experto en gamificación, de hecho no he tenido aun la ocasión de acudir a una charla sobre esta "moda" o leer algún libro.

Para aquellos que no sepan qué es:

Gamificación (gamification en el ámbito anglosajón) es el empleo de mecánicas de juego en entornos y aplicaciones no lúdicas con el fin de potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros valores positivos comunes a todos los juegos. Se trata de una nueva y poderosa estrategia para influir y motivar a grupos de personas.
Fuente: http://www.gamificacion.com/que-es-la-gamificacion

Una vez dicho esto comentaré mi humilde punto de vista.

El yo "gamificado"


Siempre he visto mi vida académica y laboral como un juego. Es algo que veo muy claro cuando observo un curriculo o cuando entro en LinkedIn (aquellos que hayan visto el de servidor se habrán dado cuenta).


Saber un nuevo idioma, acabar una carrera, tener experiencia Erasmus, etc. es exactamente igual que dedicarme a subir niveles a un personaje en un juego de rol. ¿Si le dedico tiempo a tener un personaje muy potente en un juego para enfrentarme a los retos que me ponen, por qué no hacer lo mismo en la vida real? Es algo que siempre me ha motivado, ser más completo, saber más, tener más experiencia.

No sólo ya como una forma de obtener un empleo o generar el mío propio, sino como una vía de crear una marca personal, una forma de encontrar la autosatisfacción.

Tal vez os ayude pensar en estos aspectos como un juego, establecer pequeños objetivos (logros) que a medida que los vayáis alcanzando os haga ser un "personaje más potente". En definitiva es una filosofía de vida.

La gamificación en la empresa (proyecto)

Es curioso cómo funciona el ser humano. Cuando Microsoft decidió instaurar el sistema de logros en Xbox Live (la plataforma online de dicha empresa) me pareció una tontería. Conseguir esos logros no conllevaba ningún beneficio, más allá del orgullo personal.


Sorprendentemente hoy en día es rara la plataforma que no aplica este sistema, y más raro aún que haya alguien que no haya trabajado por conseguir alguno de estos objetivos.


Si logras trasladar esa necesidad de alcanzar los objetivos dentro de tu empresa o proyecto, estarás consiguiendo algo esencial y no siempre fácil de conseguir, motivación. La motivación como se puede ver no tiene que ir siempre ligada a la remuneración. Es por esto que invito a los lectores que puedan aplicar la gamificación a que prueben.

Es esencial que estudies qué te motiva a ti y a tu entorno y que seas ingenioso, innovador. 

Algunos ejemplos de posibles recompensas por logros:
- Más tiempo de descanso.
- Tiempo para participar en otras áreas o proyectos propios.
- Posibilidad de entrar o salir antes.
- Un escritorio junto a la ventana.

Ya digo, no soy un experto, pero es algo que me gustaría experimentar en un caso real. Otra opción sería crear un entorno donde ver los logros de cada uno, al fin y al cabo todos estamos orgullosos de nuestros logros. El límite es vuestra imaginación, como siempre digo.



La tendencia natural es ver a la aplicación WhatsApp como un enemigo de la productividad. Los empleados o nosotros mismos acabamos perdiendo tiempo cada vez que el móvil nos avisa con mensajes intrascendentes.

No por ello esta aplicación es el enemigo, es más, puede ser un aliado fundamental para mejorar la productividad de la empresa, tanto internamente como de cara al cliente. Si aun no me crees, aquí algunas ideas de cómo aplicar WhatsApp en nuestra organización.


  • Organización interna
    • Grupo por proyectos: El ejemplo más sencillo es el caso de una obra, donde un operario está en la obra y el project manager se encuentra en la oficina. El operario puede usar el grupo para subir fotos con las últimas actuaciones llevadas a cabo, y de paso usar esas imágenes para llevar un registro de la obra.
    • Envío de documentación: En mi experiencia laboral me he visto en la situación de tener que hablar con clientes después de que un comercial lo visitase. En este caso esta herramienta servía para ir adelantando la documentación, facilitando algunos datos sencillos de los contratos antes de llamar al cliente para verificar los datos.

  • Organización externa
    • Aviso a clientes: Hay que adaptarse a los clientes y a los tiempos que corren. Es posible usar esta aplicación para avisar a los clientes de que su pedido ya ha llegado y pasen a recogerlo.
    • Feed-back: Realizar encuestas sencillas y directas respecto a la satisfacción de un cliente. Con WhatsApp es rápido y eficaz en comparación con un correo electrónico que acabará en la papelera.
    • Servicio postventa: Hacer un seguimiento de una venta a lo largo de unas semanas puede ser una forma de diferenciarnos de la competencia, de demostrar a nuestros clientes que estamos preocupados por su satisfacción.
    • Promoción: Usado con moderación puede ser una buena herramienta para llegar a los clientes en el momento indicado. Un bar que hace descuentos en ciertas bebidas, o a grupos de amigos, y te avisa un sábado por la noche es un buen ejemplo.

Como puede ver, las opciones son infinitas, sólo hay que cumplir unos principios básicos.


  • Separar el Whatsapp personal del profesional.
  • Usar un lenguaje adecuado, aunque lo consideremos una vía de comunicación informal.
  • Respetar al cliente y al empleado. Es fundamental no abusar de los mensajes por WhatsApp, nos bloquearán y probablemente dejen de consumir nuestro producto o servicio. En el caso de nuestro empleado acabará cansado de nosotros, ese no es el objetivo.

Es la filosofía que hay que tener en nuestro trabajo. Lo que hacemos es para cliente. Es quien nos compra, quien nos paga, quien nos elige... ¿sólo eso?

La empresa actual se dedica a centrar sus esfuerzos para satisfacer las necesidades de su cliente. Unas necesidades, además, que cambian cuando menos te lo esperas. Si tu empresa no hace lo mismo, no vas a estar a la altura de las demás. Y para que tu empresa lo consiga, no sólo el director, el jefe, o el comercial debe esforzarse por el cliente; sino todo el equipo.

Todos los miembros de la empresa deben tenerlo claro. Trabajar juntos para el cliente.

Cliente, cliente y cliente. ¿Por qué? Muchos proyectos y empresas luchan por una explotar una buena idea y a veces se comete el mayor de los errores: no fijarnos en el cliente.

Observar al cliente, que parece una obviedad hablar de ello, es fundamental. Es una actividad que aunque parezca larga y digna de un análisis y estudio profundo, se puede llevar a cabo con tareas sencillas. Te listamos varios ejemplos.

  1. Navegar en foros de opinión. Actualmente internet nos ofrece un mundo de posibilidades. Una de ellas es buscar foros de debate donde los usuarios hablen y comenten sobre un producto y servicio. Normalmente se encuentran opiniones positivas o negativas sobre algunos ya usados o consumidos: eso nos puede servir para saber qué buscan y qué no.
  2. Realizar cuestionarios. Tanto si tienes sitio web (y poder hacerlo online), como una simple encuesta en redes (Facebook, Twitter) o a la vieja usanza con lápiz y papel, obtener resultados de una encuesta de satisfacción es un arma más que potente para saber si estás bien enfocado a tu cliente o no, y aunque parezca básico, la información de sus resultados es muy avanzada. Si quieres algunos consejos aquí te dejamos algunos.
  3. Sentirse en la piel del cliente. Hazte pasar por uno de ellos. Muy fácil, busca alternativas a tu producto o servicio, bienes complementarios, visita a la competencia, prueba (si puedes, claro) los resultados de otras opciones a consumir tus bienes... Así podrás apreciar por qué un cliente puede renunciar a lo que ofreces.
  4. Comparte opiniones con tu equipo. Todos los miembros del equipo tienen un punto de vista diferente del cliente; porque desde cada posición, se trata con el mismo de manera diferente. Quizás el reporte de un comercial de venta directa sea de ayuda, pero tal vez el de un operario más aún.
Cuenta con todo tu equipo para el estudio del cliente, así además, se sentirán más involucrados y motivados en el proyecto

Una vez que sabemos sobre nuestro cliente, hay que ponerse manos a la obra. Define un plan, un objetivo de mejora de tu producto, y unos plazos. Trata la idea con tu equipo y dales la autoridad que necesiten para llevar a cabo ese plan. Normalmente asumir responsabilidad aumenta el grado de motivación e implicación para alcanzar un objetivo.

  1. Selecciona. Quién de tu equipo podría ser capaz de llevar a cabo cada tarea. Desde la generación de ideas, como su puesta en marcha o valoración final.
  2. Forma a tu personal. Realiza actividades que desarrollen y potencien capacidades que vayan a usar en el proyecto. Comparte tus conocimientos, y que ellos también lo hagan contigo. Recuerda que cuando crece uno, crece toda la empresa también.
  3. Evalúa. Sé crítico y analiza los resultados de cada miembro del equipo, así aprenderás para la próxima ya que sabrás dónde se localizan los puntos de mejora. Y por supuesto, premia y reconoce los méritos de quién lo merezca.
Si hemos estudiado bien al cliente hemos visto lo que necesitaba, y con nuestro equipo trabajando junto para alcanzar un objetivo fijado para mejorar el grado de satisfacción de los consumidores, sólo queda analizar los resultados de ese plan en conjunto. 

Pero nunca demos nada por finalizado... ¿Qué hay más allá de nuestros clientes? Más clientes. Y hay que ir a por ellos. Por eso, la captación de nuevos perfiles y participantes en la compra de nuestros productos o servicios es una prioridad a tener en cuenta. Échale un vistazo a las 18 promociones que nos cuentan en Emprendedores, pero recuerda que la mejor opción para tu proyecto tal vez la tengas delante tuya y no la uses. Observa tu entorno, pero sobre todo, a tí mismo.